Muchos de los grandes autores dramáticos, además de su faceta creativa, han sentido el gusanillo del teatro y han ejercido en él diversos oficios. William Shakespeare, Molière y Bertolt Brecht fueron también actores. Federico García Lorca fue director de la compañía teatral de La Barraca. Algunos autores han pasado a la historia del teatro además de por su innegable valor artístico por su incansable capacidad para escribir: Lope de Vega escribió alrededor de mil quinientas piezas, de las que se han salvado más de seiscientas, por lo que se le conoce como el fénix de los ingenios.